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sábado, 20 de junio de 2026

Carta C

 Hola Carlos, ha pasado mucho tiempo ya. Diez años concretamente. Yo ya soy un hombre, pues tenía ocho años cuando tuviste aquel accidente. Y aquí sigo, llorando por recuerdos. ¿Qué importancia tiene todo esto si puede acabar de un momento a otro? Tengo muchas preguntas, muchas lágrimas y muchas ganas de verte. 

Sigo dándole vueltas a las cosas, y no puedo parar de llorar por no recordar tu voz. Soy pura irracionalidad buscándote por las calles para poder encontrarnos y hablar como si no tuviese que escribir esto ahora, que me dijiste lo orgulloso que estás de mi, y alguna cosa de las que solo tu sabes.

Te quiero, he aprendido y sigo aprendiendo mucho de ti y de tu muerte. Aunque todo lo que recuerdo de ti está distorsionado de tanto rebobinar mi mente, y no soporto este dolor de cabeza.

Gracias por darme lo que tengo. Gracias a ti tengo una carta de mi misma edad, tengo la más querida selección de objetos que procuro no tocar sin registrar cada momento, tengo comidas familiares en las que las sonrisas más doloridas que he visto narran historias que traen más dudas,

tengo los textos más valiosos con lo que me he topado a mi disposición

tengo unas cuantas anáforas del Sabina

tengo más de cien mentiras

también tengo todo este arte maldito, la importancia trastocada.

Pero sobre todo, lo que más tengo es hambre,

hambre de una realidad crudita y poco hecha,

hambre de escribir tantas anáforas como sea posible,

hambre de hacer cosas solo porque tú si las harías, 

hambre de carpe diem, y de toparme con todos lo aforismos que me recuerden a ti, y a que moriré.

Perdón por tanta crudeza, me gusta ver las cosas de esta forma. Ya que la herida no desaparecerá aunque deje de mirar. 

Te echamos de menos desde la vida terrenal. Vamos tirando como dice la Iaia. Tu Piccolo es muy listo, y está en buenas manos.

Perdón por no escribir tan bien como tus hermanos. Nos vemos en sueños.

Tu sobrino el cirerer.

Escrito por: Jordi Costa Vallecillo.


viernes, 20 de junio de 2025

EL TIEMPO NUNCA TUVO ESE PODER

El tiempo nunca tuvo el poder de sanar tanto dolor, no nos vamos a engañar. Nos conformamos con las migajas de esos pequeños cambios vividos, pero nada más. 

Es imposible curar el dolor de la ausencia, de los momentos vividos o de los que no pudimos vivir.

De los grandes logros conseguidos por esos pequeños números a los que tanto querías y que, por desgracia, tan poco pudiste disfrutar. 1: gran cirerer, a las puertas de la universidad. Ese 2: luchador incansable, ganador de infinitas medallas. Ese 3: estarías tan orgullos, un mini tú, gran defensor de cualquier buena lucha debatida en una mesa de Navidad. Y qué decir de ese 4, el último y gran Dalton, que demostró con creces que hay que creer, y que nos presenta juegos con los que te hubiera encantado jugar.

¿Como curar lo no vivido?  Si solo con pensarlo el corazón se detiene y recuerda, por noveno año que el mundo sigue girando. ¿Y por qué? no debería.... ya no gira para ti, ya no tiene sentido que lo siga haciendo.

Y entonces.... vuelvo a preguntar: ¿por qué?

Y me responden que Dios solo da dolor a aquellos que pueden soportarlo. Es cierto que la genética de los Vallecillo es insuperable, pero el dolor también lo es. ¿Es necesario?

Una madre que lucha incansablemente, que protege, cuida, defiende, ayuda, guía y ama con todo el dolor de un alma y un corazón roto.... ¿Cómo lo va curar el tiempo? Una madre que sigue escuchando conciertos donde todas y cada una de las canciones salen de tu voz. Que reúne en la mesa a todos los que quiere y ama, aún a sabiendas del precio: más y más dolor.

Pero tal y como él te prometió .... este barco nunca se hundirá. 

Seguiremos remando, recordándote en ellos, con ellos.

Tus gesto, risas, miradas, viven, y las reconocemos en ellos, y eso nos llena de orgullo. Eres un gran guía.. Tu lección de vida, tu gran legado, nos ayuda día a día, con notas de frases que marcan camino elegido en la adolescencia de un cirerer, con fotos colgadas en la pared de un picolo que te mira a los ojos en cada despertar.... mi y un gesto, decisiones, experiencias de cada uno de nosotros...que nos llevan a ti.

Por siempre y para siempre, MI HÉROE

Escrito por: Mº Angeles Vallecillo Marcos.

jueves, 20 de junio de 2024

Un semidios.

Ya estás aquí?

Hola, pues no sé, que hago aquí?

Por donde se sale? voy justo tengo que ir a por mi zagal

Lo siento amigo, de aquí no sales,

No jodas, quienes sois y que hago aquí 

Llevamos tiempo poniéndote trampas, por fin has caído,  una bruja atea no te vio, ahora tu alma nos pertenece.

Mi alma? Mi alma no es vuestra.

Si querido,  Valquirias ancestrales te esperan, te guiarán hacia Asgard y te prepararan para pasar al gran salon.

Mis manos,....  no siento nada!

No sabes que te ha sucedido?

No, venía de comer, cogí la moto y mierda.... un coche

Chico listo.

Necesito otra oportunidad.

Imposible.

Dejo muchas cosas en el tintero. 

Jajajaja  has vivido más que muchos mortales, tu alma está repleta de mil vidas, siempre has ido al límite has gozado sin conciencia, ahora te toca compartir tus batallas con tu otra familia.

Huiré

No.

Dejo mucha gente huérfana.

 Y? Llevamos siglos buscando a alguien como tú.

Que será de las personas que dependen de mi?

No es de nuestra incumbencia,

Mi piccolo me necesita, me faltan muchas cosas que explicarle, es un niño olvidará.

Que gracioso Leif  dijo lo mismo, no sufras, créeme tus historias están grabadas a fuego en mucha gente.

Y mi madre? Esos huesos no aguantarán tanto dolor.

Tiene muchos hombros en los que apoyarse.

Los podré abrazar algún día?

Lo dudo no son dignos de cruzar estas puertas, soñaran contigo , habrá quien te imite, brindarán por ti, llorarán a diario, reirán de tus locuras, por tu cumpleaños pondrán una vela tras una copa, incluso harán cosas que no quieren por que tú si las harías, atarán sus manos con pañuelos de seda, irán a tierra de fuego suplantando tu identidad, ilusos, nunca serán como tu, tristes vivarán por siempre.

Por lo menos harán algo, en cambio tú eres un ser sin corazón, nadie piensa en ti

AAAAA!!!!YA NO ERES UN MORTAL, SE TERMINO ESTA CHACHARA SIN SENTIDO, AHORA ESTÁS DONDE DEBES, mientras unos lloran tu estarás con ODIN Y THOR .

Hoy y siempre lloraré con ellos.


Escrito por: Antonio Vallecillo Marcos 


martes, 20 de junio de 2023

Tu ausencia, duele.


Sigue el frío en primavera.

otro veinte infame se presenta

rabia de que corras por mis venas 

sin poder abrazarte

se esfumo la alegria

donde queda el faro, tenue luz

ya no quedan lagrimas,

 se perdio el consuelo 

no hay abrazos 

se acabo el aire de los pulmones

 la vida duele 

grito tu ausencia 

no hay eco entre mis muros,

como borrar lo omnipresente

quiero encontrar ese consuelo

donde hallarte unos minutos

quedarme en esos efímeros recuerdos

 no hay fuerza en la penumbra

 nada llena esta vida

 hoy duele, duele más que ayer

 la vida sin ti duele.

 

lunes, 20 de junio de 2022

VUELA, piccolo vuela.

 Hoy con rencores y odios de los nuevos especuladores del pasado de los que ennegrecen los pasados oscuros de ancestros que ya no nos pertenecen, los que ensalzan la figura de turbios personajes con ofrendas florales y días de fiesta los que tejen la telaraña a su imagen y semejanza los que siembran odio por naturaleza a todo lo perverso, lo obsceno o todo lo sucio, a los que envenenan poco a poco, pasito a pasito  o como diría tu abuelo paterno "mica en mica s´omple la pica" a todos esos pasitos,...

 VUELA, nunca mires por encima del hombro a nadie, aparta la mirada , detrás de cada uno hay más

 VIDA , uno, no visita nuevas tierras para poder alardear de ello, si no para aprender  la pluralidad, las diferentes gentes, culturas, como canta Rosendo "maneras de vivir" , la clave: el respeto que nos debemos tanto entre los  individuos como entre las naciones es la paz. (frase de una foto que hizo Carlos, en un lugar que desconozco).

 La riqueza del ser humano radica en su propia naturaleza de conquistar nuevos corazones, nuevos sentimiento que llenarán de gozo y placer tu vida.

 HUYE de sinvergüenzas  de doble moral, de buhoneros alquimistas de poca monta aduladores de mentiras peligrosas, de lobos de piel de cordero que siembran huevos imperialistas cargados de odios infundados.

LUCHA, pelea, saca las garras de lobo hambriento , defiende lo tuyo, lo que realmente importa,  (si, se que suena contradictorio, la vida está llena de luchas entre el bien y el mal, hay que saber discernir lo correcto, lo inmoral,...) siente orgullo de completar lo que te plazca ya sea "correr una maratón en un tiempo determinado, de acabar un doctorado, de escribir un libro, de besar ese pelo o de inventar el chupachups". 

La vida se va muy rápido, disfruta cada momento, siente las gotas de  lluvia en tu rostro no te escondas de nada, siempre de frente, mira alto, lo que tu sientas lo que tu decidas con orgullo y pa lante.

APARTA el ego, el rencor hacia los demás. No dejes que germinen esos sentimientos que solo envenenan el alma.

RESPETA. Sin duda habrá quien choque de frente con sentimientos que te impidan contemplar otra forma de entender la vida, el mundo no gira alrededor de unos u otros, el mundo está para todos, para los que se creen arios   y para los bereberes del desierto más remoto.

CREE en quien te escuche, en los que sin poder, esconden cicatrices de un pasado muy reciente,  en los que sepan ponerse en tu piel y por ende siente el dolor ajeno como tuyo.

Quizás sea demasiado explícito con mis sentimientos, demasiado mordaz quizás,... 

Duro fue perder parte de mi alma, malo ver como se oxido el yunque que nos acunó,  incomprensible está siendo verte tan desde lejos. Tan intocable. 


                                                             ESCRITO POR: ANTONIO VALLECILLO MARCOS

domingo, 20 de junio de 2021

UNA CAJA DE RECUERDOS.

 Hace unos días tuve un sueño, exactamente el 5 de mayo,  uno de esos en los que mis recuerdos hacen de las suyas, remonto a tiempos lejanos, situaciones que no han ocurrido o que deberían de suceder.

En ese sueño compartía mesa con Carlos, el tito Jaime, y una chica,  Ana., ( no recuerdo que Ana era). La decoración era la típica que te puedes encontrar en cualquier serie/película de vikingos,  supongo que Jaime, Ana y yo estabamos de visita pues en  el  Valhalla, solo entran los elegidos por los dioses Odin y Freyja.

En la mesa contemplabamos una caja fuerte, (sí, se que no tiene sentido estar en el Valhalla con una caja fuerte) dentro de la caja no había ni joyas, ni dinero... No veímos nada que tuviese  un valor físico, en ella solo hayamos letras, libros, palabras, poesias,... unas de las palabras que recuerdo y no me preguntes por que, era SOL, LUZ, y HIC ET NUNC. 

No sé si simplemente es un sueño banal  que me ha despertado a las 6:30 con nostalgia y lagrimas o  esconde algún significado.

El caso es que me dio por pensar en las cajas que cada uno guardamos de nuestra niñez, esa en la que  a medida que van pasando los años de la adolescencia vas llenando de recuerdos como el primer DNI ese grandote lila, las fotos de carnet, el primer billete de avión, una entrada de cine, el primer beso robado a una chica de la que ya no recuerdas su cara....

 Si no la tienes, tu abuela guarda una de tu padre, cada objeto guarda una historia, sobre todo creo recordar que hay mechones de pelo y cintas de pelo, algo de la mili... cosas que fue dejando hasta alcanzar la madurez. 

A raiz de este sueño se me ocurrió que podrías tener tu propia caja y que un buen objeto a guardar sería un cúmulo de historias comprimidas en un disco duro, con la ayuda de la tieta, y la colaboración de mucha gente he juntado audios y videos dónde personas que  conoces y algunas que no y que puede que nunca llegues a ver, te van a contar cosas que yo no sé. 

No están todos los que deberían estar solo están todos los que ha querido participar. Reconozco que muchos me han defraudado, aunque agradecidos de que contase con ellos, me han ido ^prometiendo^ que algún día serían ellos mismos los que te contarían sus historias, y te prometo que me encargaré que suceda en un futuro, otros ni siquiera me han contestado y como diría un amigo mío: ^ tanta paz lleves como descaso dejes^ o como diría Carlos : ^ya le pueden ir dando...........^ oiras en esos audios/videos que todos ensalzan la forma de ser de  Carlos y creeme no exageran así lo recordamos, ERA EL PUTO AMO.

Espero que este verano te entretengas escuchando esas historias.

sábado, 20 de junio de 2020

ANIVERSARIO NO.

Muchos de estos escrítos tienen como título un motivo exacto, y no es otro que la celebración de otro año más de mi sobrino Carles. Por desgracia ya han pasado demasiados años en los que no se celebran esos aniversarios. (me refiero a los escritos de este blog).

Hace unos días una persona querida, me dijo que este sábado era el "aniversario" , odio esa palabra para este sábado de lágrimas, recuerdos,... sería otra palabra para definir ese sábado bulgar, ni siquiera me atrevo a "enmarcar" con "este sábado".  Hoy es un puto día de mierda, un odioso 20 de Junio que a las 4 de la madrugada ya no me deja dormir, que ni siquiera varias voll damm han conseguido esta noche apaciguar mis demonios.
No creo que haga falta disimular, duele perder a un ser querido, y más cuando durante años ese ser se fue conviertiendo en algo más que un amigo, un confidente, un cuate, un protector,...y me podría poner como un poeta bohemio y cursi para utilizar muchos adjetivos, pronombres, verbos...
No se exactamente como definierlo,
¿que palabra sería la acertada?

Tampoco se como definir este día (aniversario esta claro que NO) Hoy, hoy es un día horrible, yo creo que peor que el primero,  sí es mucho peor que el primero.

Te vas dando cuenta que según pasan los días, meses, años no encuentras a nadie que ni siquiera valga para ser un confidente, o un protector, o un compañero de viaje para dar una vuelta y almorzar. (esas microescapadas de unas horas que haciamos en moto, nunca las podré olvidar.) Simplemente a alguíen más inteligente y locuaz que yo (cosa que no es muy difícil) poder comentar alguna noticia (y ahora tenemos  unas cuantas) o el final de juego de tronos, (el puto enano al final gana una ciudad de llamas y escombros).

Espero  poder cerrar los ojos esta noche y estar un rato contigo, mientras se consume una vela que refleja timidamente en el interior de tu copa de vino y poder contarte antes de que termine el efecto de alguna droga, el final de la madre de dragones.

P.D. Algún día piccolo seras grande y podré enseñarte  el significados de algunas líneas de los escritos del blog. Podré explicarte cosas que ahora no puedo pese a que cada vez que nos vemos insistes en que haga. dentro de unos años no creo que recuerdes este día de sushis y cars, espero estar para contartelo. Un abrazo.

viernes, 21 de febrero de 2020

COSAS QUE NADIE TE DIJO

A días de cumplir la edad que tenias cuando te arrebataron la vida, empiezo a entender más tu filosofía de la vida. CARPE DIEM!!!

Disfrutabas cada segundo de la vida, cosa que la mayoría del mundo no sabe hacer, incluida yo.

Nadie nos dijo nunca que vivir duele, que a veces el mundo sigue y tu sólo quieres que se pare, porque si se paró para una de las personas que más querías.

Nadie nos dijo que cuando pierdes a un ser querido lo ves por décimas de segundos mil veces al día, en mil sitios diferentes y cuando la realidad vuelve...Tu corazón vuelve a morir.

Que temblarías al ver una ambulancia, preguntándote si esa fue la que por desgracia no puedo hacer nada por ti o si  por el contrario fue la que dio a esa persona  que tanto te quiso, esa cruel noticia  que nadie quiere oír. Si ese coche de mossos fue el que no puedo luchar por tu vida...

Mil cosas crueles de la vida!!!

La  sabiduría popular tampoco te explica  que hay que aprender a vivir y que la frase de hay que superarlo.... se queda corta...

Empezar a vivir días sabiendo que tu no los viviste,  que tu reloj se paró con mi edad... Que los logros de tu hijo, del cirerer, o del taronger o del número 4 siempre tendrán un lado amargo  porque no estarás aquí para compartirlos.

Que vivirás conciertos, que tu pañuelo atara las manos de los que más te quisieron y que secaran las lágrimas de quien te dio la vida. que ninguna canción sabinera la volveríamos a oír en voz de nadie
que no fueras tú.

Nadie, nunca, jamás fue capaz de explicarme.....




                                                                Escrito por:  Mª Angeles Vallecillo Marcos
                                                                                   

jueves, 20 de junio de 2019

Más de cien recuredos.

Tenemos memoria, recuerdos efímeros,
Tenemos La Burla, gin tonics con granos.
Tenemos fotos, imágenes en vivo,
un album vacío de 196 páginas.
Tenemos altares que no olvidaremos,
un te quiero en cualquier esquina.
Islas de Aran, Brujas,
Venecia y Tierra de Fuego.
Tenemos a Machado, y a dioses olvidados.

Más de cien momentos, más de cien recuerdos
para no olvidarte, más de cien historias que contaremos.

Tenemos rizos incomprensibles que queremos.
Tenemos hinchas de nada, ninguna bandera,
muros que saltaremos.
Tenemos chaquetas expoliadas, olores a hombre.
Tenemos el nervio en la sangre, de donde vinimos.
Tenemos nostalgia, un as perdido que no recuperaremos.
heridas que no enseñamos, ocultas en el corazón,
lágrimas en excesos.
Tenemos proyectos que se marchitaron, curvas que no rodaremos.

Más de cien palabras, más de cien recuerdos para no olvidarte
para sentirte en mis venas, más de cien pupilas donde verte reflejado,
más de cien historias que valen la pena.

Tenemos canciones de maestros, tus letras navegando.
tú mirada en ojos verdes que no paran quietos.
Tenemos tu todo, en ojos marrones.
Tenemos zapatos que huelen a bilis, lágrimas que no comprendí.
Tenemos tebeos, libros, apuntes, notas que aparecen por arte de magia.
Tenemos osobuco de castañas, migas que no compartimos,
guines, riojas, riberas, gaelicas olvidadas

Más de cien abrazos, que esperan impacientes.

Escrito por Antonio Vallecillo  Marcos.

miércoles, 20 de junio de 2018

Lágrimas.

Sin duda hay muchos tipos de lágrimas, hay lágrimas olvidadas, aquellas que mezclaron confundidas el dolor y la alegría de una nueva vida, con la angustia de ver aquel que no deja ver un futuro.

Lágrimas que se mezclaron con tres gotas de sangre en un gemelo desnudo.

Otras están por llegar, y algún día me llevarán con quién pudo olvidar, a ese estrecho de fuego, al frío sur, cual zarcillo robado al progenitor, mal pirata.

Hay lágrimas ocultas, que no me dejaron escuchar los últimos consejos de un viejo moribundo.

Algunas son invisibles como las de aquel al que nunca vi llorar.

Estas de hoy, repetidas, que vuelven un año más, mezcladas con vino amargo, mientras el tic-tac del teclado resuena sin parar.

Hay lágrimas frías que erizan tu pezón, que viajan despacito hasta tu ombligo.

Lágrimas heladas que caen suavemente como serpenteando, gaelicas frías, olvidadas ya las últimas.

Lágrimas que empapan mi almohada cada vez que en mis sueños estalla la puta realidad.

Lágrimas pequeñas que confunden la realidad. De odio que tienen razón. De miedos oscuros que esconden cicatrices.

Lágrimas de verano, tristes que se confunden en nuestro Mare Nostrum, cual gintonic en mano.

Lágrimas que nunca llenarán este vacío que dejaste

Lágrimas que quieren huir, que me esperan al final, que abrazados, tus valkirias podrán secar, al fin.

Lagrimas sin acento, que quieren pasar desapercibidas camufladas con alergias heredadas.

Lágrimas que aún hoy lo niegan todo, incluso la verdad.

Ojos claros, que hipnotizan y que no olvidaran.

Lágrimas que hoy muchos compartimos, recordando, pensando, y odiando a tod@s es@s dios@s, aquellos de los que tú siempre hablabas.

Lágrimas que  a las 19:48 dudan, que llamadas entrecortadas confirman, que empañan mi visera, nublan mi vista y mi sentido. Mi corazón de hierro oxidado rompe. Lágrimas que no encuentran palabras para explicar lo sucedido, que cuatro palabras mal pronunciadas hacen temblar unas piernas ya maltrechas por los años, lágrimas que en ningún hombro reciben consuelo.

Lágrimas que consiguen detener el mundo. Lágrimas qué odian a esa s bruja s. Lágrimas porque sí, por doquier, lágrimas que humedecen mis ojos apagados, lagrimas que ya no quieren estar, impacientes, desoladas

Todas ellas, lloran hoy por tí.

                                                                                        Escrito por: Antonio Vallecillo Marcos.



miércoles, 4 de octubre de 2017

SENTIDO COMÙN!!!!!!

No es otra mi intención, sino la de mantener activo este blog. Poder releer sus escritos y poder escuchar su voz en mi mente, sus palabras, su talento, su talante y su sentido común.
Me hubiese 'gustado' haber escrito un poema, un microrrelato o cualquier otra cosa con el único objetivo de recordar. El 24 de septiembre hubiese sido un buen día, debido al sin sentido, a la de sin razón de aquellos que están para solucionar y no para generar odio, me fue imposible cumplir mi objetivo.
Tod@s  pertenecemos por talante y convicción, a una mayoría de ciudadanos que desea hablar un lenguaje de conciliación y concordancia y  eso es imprescindible en la actualidad, y a lo largo de la historia lo será más.
Y ante los problemas más graves, escuchar, negociar con todo el mundo, con todos, hasta con el diablo si hace falta.
Y ahora si rescato algo más de sentido común.
BANDERAS

Parece ser que, ahora, en el S. XXI están aflorando algunos nacionalismos, algunos amores (difícilmente comprensibles para mi) hacia una bandera, hacia un trocito de tierra, hacia unas  tradiciones, supuestamente, mejores que las demás. Y, yo, perdonadme, no puedo abrazar una bandera ni entender completamente estos nacionalismos. Ninguno. Los respeto, claro que si, e incluso envidio a la gente que honradamente lucha por sus ideas, (aunque no las comparta) pero no puedo terminar de comprenderlos del todo, del mismo modo que no puedo comprender aunque respeto a aquellos que tienen creencias religiosas. Será, ya ves, que algo de fe tiene que haber en una cosa y la otra.

Además  no puedo entender como alguien se puede sentir orgulloso de ser de tal o cual lugar, máxime cuando esa circunstancia es tan fortuita, o más, que la de tener los ojos de un color u otro. Vamos entiendo que alguien se sienta orgulloso de correr una maratón en un tiempo determinado, de acabar un doctorado, de escribir un libro, de besar tu pelo, o de inventar el chupachups, pero estar orgulloso de algo que de ningún modo te supone un esfuerzo y que es fortuito totalmente me parece como mínimo curioso.

Supongo, no sé, que el nacionalismo se acaba viajando, viendo otras culturas y otras gentes. Quizá la patria no sea más que ese rincón en el que te di el primer beso. El camino desde mi cama hasta tu guardería. Todo esto puede estar en cualquier rincón del mundo. Esta en este, si, pero puede cambiar y Tombuctú, Zanzíbar, O cualquier pueblo o aldea de otra parte del mundo pueden ser (y serán seguramente) tan buen lugar como este.

No sé ,una vez leí por ahí que el nacionalismo es la piel de cordero que utiliza el lobo racista. Tal vez sea verdad. Para mí el país, la nación es ese lugar en el que tiritó de frio cada vez que llueve, o cada vez que se humedecen mis ojos con los buenos recuerdos las cálidas noches en que me abrazas suave y tenue como si tu abrazo fuera una nube que se acerca despacito. El pan que compartimos, el vino de tu boca.

No me gustan, fíjate, las banderas ni sus colorines. No me gustan los patriotismos y esa extraña creencia que tienen todos que son mejor que los demás por el mero hecho de haber sido parido en un lugar u en otro.

Decía ese gran escritor y contador de cuentos y relatos Guy Maupassent (Os recomiendo “claro de Luna”) que el patriotismo es el huevo de donde nacen las guerras. Y, oye, a mi no me gustan las guerras y desde luego hay muchas cosas por las que estaría dispuesto a morir pero de ningún modo por un trapito de colores y por lo que este pueda representar para uno u otro.

Será que no reconozco más patria que tus ojos, más camino que el que recorren tus dedos en mi espalda. La tierra que pisan mis pies. El sendero, que tal vez, me lleve a kilómetros de aquí. Tal vez allí ondee otra bandera y el nombre del país sea otro. ¿Qué más da?.

No reconozco más bandera que la sabana naranja con animales de la selva que te tapa a ti, piccolo, esas noches frías de luna menguante en las que te duermes a base de poesía y besos. Tal vez la patria no sea más que ese espacio de aire que existe entre tu boca y mi aliento.

Hice “la mili”, tengo una edad y antes nos obligaban a hacer algunas cosas. Que li farem, és el que hi ha…. Pero no puede mi alma palpitar por un trapito de colores, ni por un trocito de tierra artificialmente cortado, por una frontera, por un tiralíneas político. Fronteras que habitualmente sirven tan sólo para justificar guerras, recortes odios e incompetencias de aquellos que nos gobiernan. Respecto a los nacionalismos, como en tantas cosas, cabría preguntarse ¿quid prodest? – a quien beneficia?- y desde luego no a mi. No a ti.

martes, 20 de junio de 2017

365 días a oscuras.

365 días a oscuras.

Si tan siquiera darme tiempo a pestañear hoy hace pocos días (o muchos, no lo sé) el mundo se paró, dejó de girar cómo incansablemente lleva haciendo miles de años.

Hoy insultante el sol asomó 62 grados noreste para arrebatar vilmente parte de mi alma, hoy junto con los tuyos mis pulmones espiraron por última vez.

Hoy entre ruinas grito al espejo tu nombre, nunca se acostumbraran mis ojos a este dolor.

Mi alma perdida, sigue buscándote entre acero y sangre, mi sangre calada en un cruel asfalto lleva meses de incomprensión, sigue desesperada, buscando una razón, un sentido, un por que a esas estrellas que escribieron ese puto final.

Hoy muchos días después sigo maldiciendo a esos dioses (¿por qué elegisteis al más fuerte?) que jugaron a los dados con tu vida y la mía.

Sólo me queda esa fina esperanza de verte, entre tus valkirias o peleando contra Cerbero para poder regresar. Sigue ahí protegiendo junto con esas manos viejas llenas de arrugas ese huesecillo que no deja de crecer, pero esta noche quiero que escapes, ven, corre, te espero ahogado en vino amargo, entra en mi sueño.

Por y para siempre estarás en mi.

Café con poco azúcar.
El vino en compañía.
Mil países por pisar.
Los muros derribados.
Una sonrisa en la cara.
Tus canas con sus rizos.
Los libros abiertos.
A ti por conocerte.


Escrito por Antonio Vallecillo 20-06-2017

lunes, 4 de julio de 2016

Escrito por Antonio Vallecillo Marcos:

Un mar estrecho de una Mesina cualquiera, dos Caribdis te reclamaron.
¡Cuántas diosas se frotan las manos! Por fin te tienen. Ya no perteneces a los mortales. Pronto te han reclamado....¡MALDITAS SEÁIS TODAS!
Antes os gustaban lo héroes fuertes. Ahora os lleváis un hermano, mi hermano, un hijo, un padre, un marido, un amante, un amigo, un compañero, un confidente.
Disfrutadlo, tardareis miles de años en volver a
encontrar alguien como él. Se acerca una batalla ¿que diosa disfrutará de tu cuerpo y de tu ser?
Sedúcela y escapa todas las noches. Vente a nuestros sueños, dinos qué hacer, cómo aguantar sin el pilar que nos sostenía. Dile que aquí te queremos, que te añoramos, que nunca nos olvidaremos de ti. Nunca, nunca.
Tu huella pasará a tu hijo, yo me encargaré de explicarle quienes somos, de dónde venimos.... que su abuela pagó hasta el último real a la panadera, que su abuelo nos hacía barcos de madera cuando éramos pequeños.
Le enseñaré a abrazar a su madre, a amar y a utilizar finales infelices con agujas que matan.
Le explicaré tu peor día, tu maldita y tardía decisión.
Le enseñaré cómo brillaron tus ojos y cómo sonaba tu voz rota cuando desaparecía la escarcha y empezó su primavera. Gracias le ahogaste un gran fuego.
Le enseñaré que para poder levantarse hay que caer.
Le enseñaré todo lo que he aprendido de ti, pero dime cómo le enseño lo que me faltó por aprender.
Los cuentos que tú le contabas yo se los contaré, pero dime cómo puedo secar las lágrimas de tu madre.
¿Cómo puedo hacer todo lo que tú hacías? ¡Si yo sé que no puedo, como hacer para que él pueda!
Quién vendrá a buscarme para tomar una cerveza o un vino...y que más da si sólo querías verme y ayudarme. No te preocupes, no dejaré que mi barcaza, aunque rota, se hunda. Saldré a flote. Aunque no estés, saldré. Ya te contaré todas mis penas. Guárdame un sitio, a la próxima invito yo.
Dejas un familia desmigada pero sé que al final del túnel esa luz que viste allí, donde él espera, nos alumbrará para seguir. Seguir sin rumbo hacia donde los vientos nos lleven, juntos, en el mismo barco, da igual a qué horizonte, no dejaré que ninguna tormenta resquebraje el timón.

                                                                                              Para Carlos, 22 de junio 2016

martes, 26 de abril de 2016

TAL VEZ UNO ESCRIBA.


Tal vez uno escriba porque  sigue siendo un niño al que le asusta crecer y le cuesta aceptar la dureza nuestra de cada día, por esconder un ratito bajo el ala de las letras inventadas lo insulso, la dureza de nuestros días y obligaciones. No sé, tal vez porque aún cree que en algún bolsillo de algún pantalón olvidado hay guardados unas briznas del polvo de Hadas que le haga volar sobre los sueños. Tal vez porque no dejará de ser Peter Pan.

Tal vez lo haga por envidia a la senda de los poetas. Porque le hubiera gustado ser el cartero de Pablo Neruda, andar por los campos de castilla, el valiente atrevimiento de Cernuda, o encontrar la inspiración en las tardes de pastoreo de Miguel Hernández, Perderse en la misma isla que se perdió Rodolfo. Por añoranza a esa pluma y esa espada y  esa muerte (casi) romántica de lord Byron.

Tal vez uno escriba por no llorar. Porque le duele el mal propio y el mal ajeno. Por exorcizar los demonios que cada día se empeñan en dejar latigazos en nuestras espaldas. Tal vez por coger fuerzas para enfrentarse al dolor, al daño que en ocasiones se cierne sobre nosotros y los que queremos y poder superar, con una sonrisa, las vicisitudes que acompañan nuestros días. Nuestros pasos. Tal vez uno escriba, porque sintiéndose mortal es conocedor de sus limitaciones y maldice, sin éxito, las desgracias que no deberían de pasar. Tal vez uno escriba porque le duele el mundo y sea una manera de intentar poner una venda donde antes hubo sangre, mercromina en los rasguños, una manta en el frio, una lucecita tras la oscuridad de las puertas cerradas. Un beso en la frente. Un abrazo. Un escalofrío en la espalda. Un soplo en las heridas y un beso en tu comida.

Tal vez uno escriba para que recuerdes aquella noche que nunca tuvimos, para que vuelvas a enamorarte de mí, para dejar escondidas en mis letras los besos que echas de menos. Para que busques en estos trazos negros, (que deberían estar escritos a mano –ya sabes en azul con pluma de búho enamorado de alondra- )los silencios que guardan los secretos que jamás te digo esos que tal vez nunca te diré. Tal vez lo haga por estar constantemente escudriñando tu pelo intentando encontrar los silencios que nos debemos. O tal vez por el miedo a que me olvides, a no dejar huella, a desaparecer (como las lagrimas de la lluvia de blade Runner). Tal vez uno escriba toda esta prosa porque no sabe escribir poesía.

Tal vez uno escriba para que mañana me leas y estés orgulloso de estas letras. Para que comprendas las cosas que no  sé explicar.

Tal vez uno escriba porque en una ocasión una amiga le dijo que cuando el viento venia helado ella se calzaba sus tacones más altos, su pintalabios más rojo, y salía pisando fuerte para comerse el mundo, y a falta de tacones y carmín se recrea en estas palabras.

Tal vez uno escriba porque, aunque una imagen vale más que mil palabras, esto se dice con siete palabras. Para iluminar esa parte tuya que yo solo veo, para engañar al tiempo, porque fuera hace frío,  para vencer al miedo, para aprovechar la inspiración de una copa de vino, para no sentirse sólo, para vivir vidas que no tiene, para que me sigas viendo en sueños, para no pensar, para plasmar los sentimientos, para que tú sueñes conmigo, para soñar en letras altas. Ves a saber, tal vez uno escriba porque no tiene nade mejor que hacer.


Tal vez uno escriba porque no sabe escoger sus renuncias ni olvidar, ni decir que no al último vino, a otro beso, porque siempre le gusta mantener una sorpresa pendiente en tu corazón, una promesa por cumplir. Porque al despertar le asaltan mil dudas, porque cada vez tiene menos certezas, porque no sabe tocar la guitarra y es una manera de dejar música en el viento. 

jueves, 7 de abril de 2016

5 AÑOS


Han pasado ya cinco años…. 365 días por 5 (y un día más porque hemos tenido entre medias un año bisiesto). 5 años, cariño, desde que mi otro corazón empezó a latir en esta tierra y empezó a dar sentido al mañana. Cinco años desde que mi mirada en tus ojos dejó de anidar en otro vientre para iluminar tu vida, mi vida. Tal vez ese día murió alguna galaxia y alguna Diosa triste perdió a su amor porque no fue capaz de rescatarlo del Dragón. Tal vez hace 5 años una explosión en algún sol  lejano atrapó en un agujero negro otras estrellas o tal vez alguien se enamoró por primera vez, tal vez, fíjate, no fui el único que lloró de alegría. Tal vez ese día empezó un viernes eterno para alguien o incluso algún desalmado decidió dejar las armas y convertirse en poeta.  Pero lo cierto, cielo, es que para mi, hace justo cinco años desapareció la escarcha y empezó la primavera.

Traes, como cada año, la primavera en tus manos, y entrelazados en tus dedos las verdades que desmontarán los nudos gordianos que la vida ponga ante nuestros ojos. Tu pelo largo se entrelaza, con el viento de los domingos de abril, en los rizos de tu madre… Y, yo, ya ves encuentro un motivo –el único motivo- para no odiar a los dioses del tiempo. Vienes para traernos esa agua deseada en los campos de cerezos en flor.

Eres, Piccolo, Equipaje siempre dispuesto. Ducha de agua caliente y vaho tras un día frío y gris. Onza de chocolate vespertino tras una jornada de obligaciones y sinsabores. El eje en el que todo gira. La única verdad incontestable. La doma de animales mitológicos. El aroma de las glicinias y magnolias en las noches de lagrimas de San Lorenzo y sus perseidas. El silencioso grito que me recuerda que vale la pena estar vivo. Crecer.

En tu habitación ya no hay leoncitos sonrientes ni jirafas de alto cuello. Ahora la compartes con aviones de papel que salen del cuerpo de la vieja Pachamama e irreverentes y rebeldes (como tú) vuelan con tus deseos y mis esperanzas hacia la luna de cuarto creciente que ilumina tus sueños cada noche.

Los tambores de los dioses cuando repican a alegría, allá tras el arco Iris, o arriba de ese alto monte deben de tener este sonido, ese bum bumm bum bumm bummm bum de tu corazoncito cuando, tras el último cuento de la noche te duermes abrazando mi mano y tu dragón verde con sus alas.


No sabía que los sueños nacían en tus ojos. No sabía que en ti empezaba todo. Sigo caminando a tu lado y siempre lo haré, mientras tenga fuerzas y cuando no también.

jueves, 3 de marzo de 2016

UNA HISTORIA DE TANTAS.



Se quisieron como dos gatos salvajes sin mirar más allá de sus ojos reflejándose en los del otro. Sin importarles nada.  Se amaban como dos lobos en celo sin mirar atrás ni a los lados sin calibrar las consecuencias ni los daños colaterales sin tener más que un eterno presente olvidando que, habitualmente, suele existir un futuro esperando detrás de cada puerta, al final de cada paso del minutero.

Follaban como si fuera a reventar el mundo y de la intensidad de sus orgasmos dependiera la continuidad del universo, como si pudieran cambiar el reloj y sus horas. Pretendiendo secar las gotas de la clepsidra. Detener la lluvia. Encender el hielo. Desnudar los lunes por la tarde. Vestir de bailarinas a los generales. Asaltar los cielos con escaleras de sexo desbocado. Marcar el ritmo de la arenilla que traspasa ochos de cristal.

De nada les servían los mapas que marcan los caminos de la vida, sintiendo, como sentían en las palmas de sus manos y en sus iris incandescentes que las mejores rutas estaban tatuadas en sus espaldas y que las mejores veredas desembocaban en sus ombligos y sus cuellos.

Pero no se detuvo la clepsidra ni paró el minutero. La normalidad empezó a pesar y la cotidianidad y su normalidad a mandar en las mañanas de los lunes y los domingos por la tarde. La periodicidad y sus estrecheces empezaron a cobrar  importancia a desplazar el resuello de los jadeos en la nuca. La realidad a imponer sus mandatos e inapelables leyes

Se les caducó  el amor como caducan los talentos manufacturados con colorantes y conservantes que no conservan nada. Les prescribió la pasión como prescriben los delitos leves. Tal vez se acabo el amor, tal vez de tanto manosearlo.


El paso de los años no evita, aún hoy, que los jueves lluviosos duelan esos viejos mordiscos dados con saliva y pasión en el hombro, esos, que dejaban cicatrices en el corazón.

martes, 9 de febrero de 2016

SE ATREVIÓ. (microrelato)



Subir de nuevo a la habitación; esa idea rondaba en su cabeza mientras bajaba las escaleras. Tras meses planeándolo;  Venció miedos, instaló cámaras  estratégicamente. Entró en el sex shop compró mascaras, látigos y esposas rosas. Finalmente tras tantos meses dio el paso, esposó  a su marido lo desnudó despacito, chasqueo jugando el látigo y con él  amarro sus pies a la silla. Con calma, sin lágrimas recogió las grabaciones de las cámaras. Allí grabó los desprecios y  palizas. Pensó  subir de nuevo a la habitación y gritarle; jamás volverás a maltratarme. Pronto la policía tendrá estas grabaciones.

lunes, 18 de enero de 2016

COSAS QUE PUEDO SER, COSAS EN QUE PUEDO AYUDARTE.



No sé si puedo restablecerte las fotos que perdiste en el móvil o averiguar esa contraseña que se te olvidó. No creo que pueda ayudarte a recuperar esa hoja de Excel que naufragó entre las tripas de tu ordenador. No sé si podré ayudarte a reparar la televisión o solventar el problema  que dices que tienes con esa lámpara que hace años dejo de funcionar. Y lo siento, jamás se me dieron bien los animales ni la pintura de brocha gorda.

Pero si sé que cuando te aceche el frió tengo aquí guardada una manta de hilo y lana para que te arrope del hielo que pueda recorrer tu espalda en estas tardes de finales de Enero. También sé que cuando te encuentres tan incómoda como una princesa en una pensión, puedes contar con la ternura de los recovecos de mi pecho, mientras mis manos trenzan tu pelo y tus dudas.

Sé también, que cuando tengas sed, en el hueco de mis manos encontraras agua pura y fresca para saciar tu sed y refrescar tu garganta. Cuando tengas dudas tengo una botella de tinta de toro y otra de oporto para compartir mientras el sol se marcha por el oeste. Puedo ofrecerte, si te apetece o la necesitas, una copa con sabor a Sábado por la tarde mientras conversamos sobre el sortilegio que todo lo siembra en Otoño.

Sé que cuando te duela el tiempo y sus horas hagan sangrar tu alma puedo ser bálsamo para esa herida, soplar en ella, lamer las gotitas de sangre. La llama que alumbre tu imagen en el espejo del lavabo. El soneto con el que sueñas, o la caliente fantasía que te roba el sueño y de madrugada dirige tus dedos al sur de tu ombligo.

Sé que puedo ser los segundos en los que aguantas la respiración para recordar esa verdad desnuda y descarnada y descarada que insulta tus certezas los viernes antes del mediodía.

No sé si puedo cuadrar en abril tu declaración de renta y los números del año anterior para que el Sr. Montoro esté contento. Pero creo que puedo ser resguardo para sus tormentas.

Puedo, ya ves, dejar mi saliva en tus labios el huracán tras tu esternón. Incluso, en ocasiones, creo que puedo ser, la maldición que habita en tus ojos, la compasión de tus manos, la maldad que como gotas de agua fría recorre tu espalda. La prohibición que salta en tus pestañas. El ronroneante sonido de tus orgasmos, la presión de tus manos en mi cabeza apretándola entre las piernas. El olor de tus muñecas y tu cuello.



lunes, 4 de enero de 2016

APRENDIENDO A NAVEGAR (Si, el primero del año siempre es sexual…)


Sucede en ocasiones que todo está bien, que tu mundo está en calma y te puedes permitir hacer algunas de esas cosas que habitualmente vas dejando para un momento mejor. Para un instante en que la clepsidra del tiempo deje más gotas para ti y menos para las obligaciones diarias de cada día.

Así que me enfrasque en un curso de patrón de yate. No es que tuviera ni la intención ni la posibilidad económica de comprarme un barco, pero, oye!! Nunca se sabe, y como buen truhan y señor nacido en el mediterráneo por mis venas corría no sólo mi primer amor, sino también el agua y la sal de mi mar.

Las primeras clases, como todas las clases teóricas, fueron aburridas y tediosas. Tú, preciosa desconocida dabas lecciones sobre efectos del viento sobre el rumbo. Distante, fría, con el pelo estirado y recogido en una aburrida coleta. Embutida en un traje chaqueta negro, con tacones insulsos, ni altos ni bajos, camiseta gris marengo, sin ningún tipo de adorno, tan sólo unos pequeños zarcillos en forma de brillante en tus orejitas de niña tímida.  No sé porque imagine que estas clases las daría un tipo con la piel curtida pulseras de cuero, colgantes con algún pequeño diente de tiburón y barba entre hipster y un estudiado desaliño. Pero, no, las dabas tú que más parecías una funcionaria del FMI o la Señorita Rottenmaier. Sería y distante mientras intentabas expresar de modo que alguien de letras como yo entendiera sobre isobaras. Tu distancia y seriedad tan sólo se rompían por el rojo carmín de tus labios y el desparpajo con el que “robabas” el agua de cualquier de los que estábamos escuchándote.

En ocasiones cogías mi botella de agua, entre explicación y explicación de derrotas loxodrómicas, y haciéndolo clavabas tus enormes ojos marrones atravesados por una hoguera de un abrasador fuego de pasión que desentonaba en tu semblante serio. Traspasbas con el rayo de tus ojos como si quisieras ver dentro de mi, como si vieras algo que sólo tú ves. Bebías a morro, descarada, -de nuevo desequilibrando la imagen de tipa sería- dejando un poquito de carmín en la botella y sonreías maliciosa de modo casi imperceptible al dejarla, de nuevo, a mi lado.

Por fin llego el final, y llego el momento de poner en practica todo lo que teóricamente había aprendido. Trascurrió el día, alejándonos de la costa. El velero, objeto sin vida, parecía intentar que un novato como yo aprendiera a navegar. Llegó, como siempre llega la  noche llegó con una ligera brisa que a pesar de la época traía olor a sal, a mar, a aventura y a mayo. Sin tierra a la vista. Noche cerrada en la que una luna en cuarto menguante observaba el agua del mar y a Dubha, Merak y Phechda, formando con sus hermanas, la osa mayor.

Salí a cubierta y agachándome para poder pasar con tranquilidad bajo la Botavara  me dirigí a Proa.  Naufrague en mis pensamientos, mirando las suaves olas, las estrellas, revisando el pasado. Disfrutando el viento en mi cara y la sal en mi nariz. Te oí llegar andando descalza por atrás. Pies pequeñitos y las uñas pintadas de magenta oscuro. Ya no parecías una funcionaria del FMI, pantalones con dibujos militares ajustados y con muchos bolsillitos, camiseta de tirantes negros apretada, sin sujetador, tus pezones marcados por el vientecillo que recorría la noche. Pelo suelto, revuelto y  caído sobre tus hombros. Varios colgantitos de esos pretendidamente étnicos, pulseras. Tus manos atrás en la espalda.

Te diste la vuelta para enseñarme que escondías una  botella de cava, de esas pequeñitas, un benjamín. – El espacio de los veleros,- dijiste riendo e iluminando la noche con unos perfectos dientes blancos.  Bebimos el cava, a morro como el agua.

Mientras una pequeña nube tapaba la luna, y aprovechando una complicidad recién nacida por la soledad y el idílico momento me besaste. Y, yo, claro está, recogí ese guante. Te seguí el juego. Caímos besándonos a la madera de la cubierta, tu boca sabía a cava y tú olías a sal  y mar. Me quitaste la camiseta bajaste lamiendo mi barbilla, mi cuello y mordiste mis pezones. Apretaste algo más de la cuenta y sonreíste con una angelical maldad. Te quite la camiseta negra, tus pechos eran deliciosos, un precioso lugar en el que perdí mis manos, mis dedos, mi lengua y mis labios entreteniéndose entre tus pezones enhiestos y duros, por la excitación, por el viento… porque, así eras, me dio por pensar.

Tú, sin necesitar ayuda de nadie, -algo me hizo pensar, que no te hacía falta para nada- te quitaste los pantalones, bajo ellos no llevabas ropa interior. Sonreí. Me cogiste la mano izquierda y la dirigiste a tu sexo, húmedo, sin pelo, terso. Apoyaste las palmas de tus manos y de tus pies en el suelo arqueando tu espalda. Yo me entretuve mordiente tus pezones, me atrevía morderte tan fuerte como tú me habías mordido, y mis dedos  medio y anular en ese lugar que tan húmedo estaba… Eras tú la que imponía el ritmo, que empezó rápido para convertirse en frenético y transformarse en endiablado. Tu humedad recorría tus muslos y empezó a competir con la del mar que nos mecía en el velero. Apartaste mi mano, cogiste el benjamín y tú misma seguiste el trabajo mientras esos labios que antes bebían mi agua empezaron a apretar y morder mi virilidad que a estas alturas, estaba en competición, en dureza, con el mástil y el  puño de driza. Estaba a punto, muy a punto de acabar inundando el cielo del paladar de tu boca. En ese momento dejaste lo que hacías con tu boca liberándome de tu interior. Sacaste el benjamín de donde lo habías metido, y alargando la mano sacaste un preservativo de uno de los bolsillos de tu pantalón.

Te arrodillaste con tu pelo al viento, tu cara a proa y tu culito a popa. Me diste el preservativo con una sonrisa y una invitación que no iba a rechazar. Entré y a los pocos movimientos, con tu mano izquierda cogiste mi virilidad y la sacaste de donde la había introducido giraste un poco tu cabeza sobre tu hombro, me sonreíste endiablada, y lo guiaste hacia ese otra abertura de tu cuerpo. Entré en ese apretado lugar mientras tu mano se ocupaba de la parte delantera. Aullabas como una loba que quiere decir a la luna que no empequeñeciera. Y, o eras la mejor actriz del mundo, o tus pequeñas morts ya no podían contarse con los dedos de una mano.  Yo acabé en uno de esos aullidos, uniendo mis gemidos a los tuyos. Sudábamos placer y pasión.


El preservativo que me habías regalado lo sacaste con cuidado. Tumbada, mientras tus senos desmentían cualquier ley sobre la gravedad esparciste su contenido sobre tu pecho y tu vientre regalando especialmente tus pezones. Mientras sonreías pizpiretas. No sé cómo son las funcionarias del FMI, pero desde luego nada tenias que ver con la Señorita Rottermaier. Nos quedamos tumbados como si fuéramos viejos amantes. Tú simulaste dormir el resto de la noche, y yo aparente descansar hasta que el sol empezó a despuntar por el oeste.

martes, 1 de diciembre de 2015

HAY PENAS.



Hay penas que más que doler son la representación teatral de un pequeño disgusto, la pintura de un cuadro que pretende ser triste cuando en realidad no es más que la continuidad de un guión que parece preestablecer nuestras vidas. No sé!!, así como cuando pierde nuestro equipo o cuando no nos sale bien un proyecto que sabemos que podremos reemprender más tarde. 

Sin embargo, hay otras penas, las de verdad, que se enganchan en el alma que aprietan la sístole y la diástole, que hacen que perdamos el rumbo el norte y el timón.  Que viajan por las venas y las arterias entristeciendo todos y cada uno de los poros de tu piel. Penas que hacen que lluevan lagrimas en tu estomago por no rodar por tus mejillas.

Penas negras y oscuras como el hueco que se queda entre los dientes cuando la vida de un puñetazo te arranca un par de muelas. Penas rojo intenso como la sangre desperdiciada de tantos. Penas que son como esas despedidas de los seres queridos que sabes que no volverás a ver. Penas que te dejan una  fatiga en la espalda, esa fatiga que estará siempre enredada en tus vértebras, las que ponen canas, arrugas y vida a los años.

 Penas que oscurecen las mañanas y amargan las puestas de sol vespertinas del mediterráneo, que se instalan en ti como astillas clavadas fuertemente entre las uñas, y que aún arrancándolas dejan una indeleble cicatriz allá donde se han posado.


Hay penas que, en definitiva, te hacen más fuerte. Qué otro remedio queda?