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martes, 11 de enero de 2011

MANERAS DE VIVIR

No, no me refiero a la canción de Rosendo (que por otro lado no está nada mal) sino a los diferentes talantes que podemos observar en distintas personas al enfrentarse a este estrecho y arduo sendero plagado de hojas y estambres de azaleas y crisantemos, que es la vida. No sé muy bien si una casualidad o un regalo de dioses que nos tienen olvidados, pero un regalo al fin y al cabo. Regalo que tan sólo nos exige ser felices.

Hay quien nunca alcanza sus sueños porque nunca está lo suficientemente despierto para logarlos o luchar por ellos, y se pasa la vida perdido como una gaviota en el centro de Madrid, como un mendigo en galerías Lafayette. Dejándose llevar por los deseos de los demás, cobijados siempre bajo las faldas o los fuertes brazos de alguien.

Quien piensa que la vida no es más que un ensayo, una especie de entrenamiento o preparación para lo que ha de pasar, sin darse cuenta que no, que la vida no es lo que ha de pasar, lo que ha de venir. La vida es lo que está pasando. Lo que está pasando aquí y ahora. Hic et nunc que decían nuestros abuelos del lacio.

Hay quien decide perdérsela llenando su cuerpo de anfetas, penas y alcohol lamentándose a todas horas por olvidados y tristes rincones de ciudades y almas pérdidas que no le escuchan, de su negra suerte. Suerte que nunca hicieron nada por cambiar. Que nunca harán nada por cambiar.

También hay personas que deciden no perderse ninguna parte de atrás del coche, ninguna sensación, ninguna alegría, ninguna fiesta, ninguna oportunidad, ninguna gota de vino. Y hay quien se pierde, para siempre, enamorado de la poesía que escribe sin letra, en el aire lánguido de otoño, el movimiento de tus caderas.

Hay quien nunca se pierde en ningún lugar, en ninguna cadera, en ningún escote descarado, en ningún movimiento de tu pelo, en ninguna mirada, y tal vez por eso, precisamente por eso se pierden la vida.

Hay quien entra descalzo y desnudo de prejuicios en esta orgía que es la vida. Quien se come a bocados y sin piel todas las manzanas prohibidas y quien nunca se come nada.

Hay quien nunca ha leído a Jean- Paul Sartre, -ni puta falta que le hace-, para saber que el hombre nace libre, responsable y sin excusas. Así viven su vida; libres, responsables y sin excusas. Supongo que la mejor manera de vivirla

domingo, 2 de enero de 2011

EL PRIMERO ES SOLO PARA ADULTOS

En ocasiones, en muchas ocasiones, no sabes como suceden las cosas, no sabes en realidad que ha pasado, como ha pasado, por qué ha pasado… En realidad da un poco igual. En ocasiones, también, tienes momentos cargados de magia y de momentos exquisitamente sexuales.

Tampoco sé muy bien como empezó esta historia; supongo que como siempre, con besos y caricias robados a los dioses, con vino robado a la tierra, con miradas robadas al alma, esas que te llevan al campo de batalla más de una vez recorrido que es el sexo. Pero en mitad de un beso, de uno de esos que se olvidan un segundo después de haberlo dado, harto de ser el único desnudo, te arranqué la poca ropa que abrigaba tu cuerpo, que cubría tu piel y tus mal escondidos deseos. Te la arranqué no apetecían sutilizas, ni te quieros soplados al oído como el que sopla heridas. No apetecian poetas ni poemas. Cuando dijiste las primeras palabras de la pasión que debería de estar desatada y permanecia amarrada a ves a saber donde.

- Eiiiiiiiii, no sé si sabes que por ahí yo jamás….

No dije nada. No hablé. No hacia falta. Vi claramente como leíste en el verde acero de mis ojos lo que decía a silenciosos gritos mi deseo, como entendiste claramente que ya no eres una niña, que hace muchos años que dejaste de serlo, que no tenías porque ser siempre una dama.

Así que en vez de hablar o gemir, deje caer desde mi boca más saliva a la punta del final de aquella parte de mí cuerpo que tantas veces entró en tu boca para empaparse de tu saliva, para dejar su blanca lluvia en el cielo rosado y sin estrellas del paladar de tu boca, para recorrer blanca tu lengua y tus labios, esos que yo mil y una noches había besado.

Acerqué mi virilidad al final de tu espalda. Allí donde se le da un nombre mucho más interesante. Empujé. Gritaste. Sentiste dolor, un dolor que se mantuvo en tu memoria el tiempo que se mantiene el primer mal olor de una olla de café, ese que luego da paso a un maravilloso aroma que todo lo invade de vida y huracanes de deseo y desaprisionan la pasión del árbol del pudor. Pudor inexistente ya. Pero no era olor lo que te invadía, era parte de mi hombría lo que estaba dentro de ti.

Giraste tu cabeza y tu pelo, tu lengua y tus manos que se apretaban contra el suelo buscaron el tanga que minutos atrás arranqué de tí. Lo mordiste fuertemente como las indias en las pelis de vaqueros muerden un palo de abedul mientra les extraen balas de sus heridos brazos. Gemías, medio gritabas. Gemidos que andaban de puntillas y con mucho cuidado por ese fino hilo enhebrado de plata que separa el dolor del placer, con miedo a caer en el lado equivocado. Seguí moviéndome, entrando y saliendo de ti, agarrado a tu pelo y perdida mi vista en la curva de tu espalda y sus lunares.

Tus gemidos definitivamente cayeron, de bruces y sin remisión ni excusa ni duda, del hilo de plata. Cayeron al lado del placer y allí se quedaron retozando un buen rato, aprisionados en los brazos del disfrute, yaciendo en una gloria casi recién experimentada. Permanecieron el tiempo justo para que yo terminara mi movimiento, para que yo acabara explotando dentro de ti dejando bien patente que el sexo es la cosa más natural del mundo y que nosotros nos llevábamos muy bien con la madre naturaleza.

Depositamos en la cuenca del hueco de tu ombligo, líquidos y fluidos de nuestro cuerpo, entre otros, tu sudor y mi saliva. Allí se mezclaron con la misma magia que los ancestrales alquimistas embarullaban sus mejunjes y potingues en busca de la eterna juventud, desconocedores, quizás, que esa eterna juventud tan sólo puede encontrarse en juegos como los que tu y yo acabábamos de disfrutar.

lunes, 27 de diciembre de 2010

LA MÚSICA DE LA VIDA.

Charles Baudelaire, Poeta Parisino y Parnasiano del que ya hemos hablado por estos lares en alguna ocasión, bueno más que hablar le robe unos poemas para presentaros unas fotos de su ciudad, decía que la música excava el cielo.

Esta aseveración del bueno de Baudelaire me invitó a pensar que la vida, tal vez, sea una sucesión de músicas y de sonidos que nos envuelven.

La vida suele ser un bolero, un huapango de Jalisco, la estrofa más dura de un Rap del negro y vicioso Harlem. El blues triste del día en que te fuiste. Una guitarra flamenca arañando desgarradora y tensa tu sudorosa espalda. El dulce y cadencioso bossanova de los momentos en los que vuelves tímida y de puntillas a aposentarse en ese lugar de mis quereres que sabes solo tuyo.

Muchas veces, demasiadas, es desordenada como la trompeta a destiempo de un jazz de Louisiana. Aunque por fortuna ese desorden, muchas veces, nos permite la improvisación, la libertad interpretativa que tienen los saxofonistas negros y gordos al crear magia desde sus pulmones. O te eriza la piel y te congela la sangre en el norte de la espalda como cuando los tenores y las sopranos aclaran su voz.

En ocasiones se nos muestra aburrida y soporífera como una sardana o cualquier otro baile regional.

No puedo dejar de preguntarme; qué haremos de nuestras vidas cuando esta se transforme en un Tango que ni sabemos ni podemos bailar?. Mientras tanto, esta bien disfrutar de las suaves guitarras eléctricas de los grupos más duros.

A mi, personalmente, la vida, me gusta cuando es un poema de Neruda cantada por Sabina, Serrat o Serrano.

domingo, 19 de diciembre de 2010

LO QUE VENDRÁ.


Aquí, en Barcelona, hace frío y el viento helado trae derramando por los pliegues de tu piel y tintineando en tus pestañas una sensación a futuro, al próximo año que vendrá tras pasar las vacaciones de navidad. Viejo circulo. Nuevo año. Nos trae recuerdos de lo malo que paso ayer. Lo que no olvidaremos. Pero también nos deja en la dura corteza de la piel curtida en mil batallas la certeza de que la vida es, entre otras cosas, maravillosa. El futuro pendido de los hilos de los sueños.

Una vez más el futuro parece venir umbrío y a regañadientes. Nosotros nos empeñamos en que lo que vendrán serán tiempos mejores y dejamos suspendidos en las luces de nuestras ciudades y en las borlas rojas de los árboles de navidad nuevos deseos y buenas intenciones. Antiguas esperanzas mil veces deseadas, y algunas cumplidas. El romero parece haber perdido fuerza pero la tierra sigue empapada y dando fuerza a las flores que nacerán en los cerezos del Jertes. Oscurece antes y antes vienen a saludarnos las estrellas con su hilo de plata para tejer sueños de oro.

Es invierno. Fuera llueve. Los búhos tienen problemas para cazar, las alondras tiritan bajo tu ventana. –esperando tal vez, el abrazo de algún búho.- Decía Willian Blake, viejo y noble poeta que en tiempo de siembra debemos aprender, en tiempo de cosecha enseñar, y en invierno gozar. Y eso debemos hacer, vivir y gozar mientras viene el futuro, mientras el destino se plantea si nos herirá negando nuestros deseos o cumpliéndolos.

Por aquí el mediterráneo, que en el calido verano dejo secretos y semillas de porvenir en ti, hoy nos deja fría espuma blanca para que en ella reescribamos una vez más las aventuras de un nuevo año. Los anhelos y las ansias de promesas de que todo ira bien. Para que pongamos en ella las letras que nos harán más felices. Los aromas y melodías que queremos engalanar en los cabellos y las manos de los seres queridos. Esperanzas. Sueños. Deseos. Proyectos. Promesas flotando en el aire como flotan las gotas de espuma blanca.

Un año acaba. Es tiempo de soñar despiertos, pronto el batir de alas de mariposa traerán nuevos días. Otro año empieza. Eterno circulo en el que todos estamos, inexorablemente involucrados. Muchas cosas han pasado en el año que se va llevándose parte de nuestros corazones y dejando heridas bajo nuestros cuerpos que jamás sanaran. Un año duro, todos lo son. Vendrán tiempos mejores. Al menos ese es el deseo que todos dejamos suspirando y levitando en el aire ávido de cumplirse.

martes, 14 de diciembre de 2010

NUJOOD


Os preguntareis, qué coño significa Nujood?. Os lo voy a explicar. Pero esta vez no es uno de mis cuentos. Es una realidad, es algo que pasó hará más o menos un par de años. Es algo que pasa cada día. Una y otra vez y no por mundano, en algunos lugares , es menos insoportable.

Nujood, es/era una niña de a penas diez años que vivía en una aldea al sur de Dhamar, más o menos en medio de un desierto de Yemen. Un nefasto día en el que ella, con su pelo revuelto y la fragilidad en los ojos de una niña de diez años estaba jugando. Jugando sola con la arena del desierto. Con unos jirones verdes de su vestido, un verde que jamás contuvo esperanza, y con piedrecitas y arena que encontró en el desierto fabrico una pequeña muñeca. Compañera de juegos. Compañera de deseos y sueños. Compañera de trapo con la que jamás encontró en el desierto una lámpara mágica, ni un genio dentro de ella.

Ese día, como decía, su padre fue a buscarla y le comunicó que ya era una mujer, que ya estaba casada. Que tenia un nuevo dueño. Nujood, en realidad, no entendía nada de lo que le decían. Pero cuando su nuevo amo, su marido 25 años mayor que ella la sacó de lo que ella consideraba su hogar de un tirón, y mientras veía como caía su muñeca de trapo sintió que del mismo modo que se esturreaban las piedrecitas y arenas de la muñeca se esturreaban y perdían por el suelo de adobe de su casa toda su felicidad. La poca felicidad que los dioses reservan a niñas como ella.

Pronto su vida, como la de tantas, fue un infierno en el que todo se había robado, todo se había perdido en los huecos del desconsuelo, se había perdido hasta la posibilidad de decir no. SE había perdido hasta la esperanza que nunca se pierde.

Sentía, con el paso de los días, como si cada granito de arena gritase una maldición que acompañaba su nombre, que acompañaba su magullado cuerpo, que acompañaba su triste vida. Ninguna mano a la que agarrarse, ni hombro en el que enjuagar las diez mil lagrimas que cada día nacían en sus ojos, otrora grandes y brillantes, ahora tristes y lánguidos. Rendición. Tristeza.

No le robaron la inocencia, de un zarpazo como se expresa en los poemas. No. Se la robaron de un golpe, de mil golpes de miembro viril. Violaciones. Desesperación. Desconsuelo. Falta de esperanza. Parte de un hombre que le triplicaba la edad entrando una y otra vez, cada día a cada hora por lugares que jamás soñó que algo pudiera entrar, y menos de modo tan doloroso, tan atroz.

Pasaron 1001 dias y noches. Sin miel, ni calor, ni flores, ni cuentos de principas y hadas que hacen realidad aquello que sueñas. Tan sólo el abandono que sufren las cosas que no se quieren que se dejan tiradas en cualquier esquina hasta que de golpe te apetece usarlas. O patearlas. El sol alto y fuerte parecía desparramar con sus rayos en ese desierto, sobre la pared de madera y adobe donde la encerraban y mal alimentaban, -a cambio de realizar todas las tareas que una mujer adulta debe de hacer-, el calor de ese desierto, como decía no hacia más que molestar sus sueños y calentar su tristeza. LA tristeza más grande que puede albergar el corazón de una niña de 10 años.

Un día, un buen día su madrastra se apiado de ella, y a escondidas le dejo “olvidadas” en un pliegue de su ropa, y con una caricia en el pelo marchito y ajado, un puñadito de billetes y unas cuantas monedas. Y un consejo susurrado al oído, a la oreja sin pendientes; busca una abogada.

El miedo, el terror dio paso a la fuerza. A esa fuerza que nace de la locura y de la desesperación. Nujood, que no sabía leer ni escribir, que no sabía más que sufrir y apretar los dientes ante las violaciones y vejaciones de su marido y los amigos de este huyó, huyó hacia el norte hacia la ciudad . Arrastad y hecha jirones de piel y de alma llego a Sana’a, allí mendigó unos cuantos días hasta que encontró lo que en ese lugar olvidado del mundo consideran un palacio de justicia. Se puso en contacto con Shana Nassef. Su abogada. Aquí continuo su historia. Procesos judiciales hasta que consiguió, ni más ni menos, que el primer divorcio de estas características se dictaminase en Yemen.

Ahora la arena de deseo y esperanza que daba cuerpo al cuerpo de su muñeca ha vuelto a su alma, ha vuelto a su corazón que pon fin bombea sangre caliente y esperanza tibia. La pequeña Nujood ahora tiene sueños, ya sabe leer y escribir. Ahora Nujood quiere ser abogada.

Animo compañera, tu sabes lo que es luchar, así que sé que lo conseguirás. Aquí tienes mis apuntes, que no podrás utilizar, aquí tienes mi apoyo que no podrás emplear. Aquí tienes mis letras y mis abrazos que jamás te podré dar. Aquí tienes un corazón que se solidariza contigo y que te desea lo mejor. Ojalá nuestros reyes de Oriente antes de abandonar tus desiertos para traer mil y una gilipolleces innecesarias para nuestros niños y niñas de 10 años paren por el lugar en el que tu estas y te dejen la fuerza y el aliento de certezas que te pueda hacer falta para aprobar tu carrera. Para que seas la fuerte abogada que serás. Para que liberes a mil niñas esclavas como tu.

lunes, 6 de diciembre de 2010

SEAMOS MALOS

En estas fechas tan próximas a Navidad. Si ya sabéis al “natalis solis invictis” que hablábamos por estos foro hace más o menos un añito. Me apetece ser un poquito malo, que lo seamos tod@s, y que coño, que mejor estas fechas en las que parece que la bondad se tenga que desparramar por nuestros corazones como un tazón de leche de colacao y miel sobre la mesa recién limpita, es cuando propongo ser un poquito golf@s, ser algo malos.

Decía Ovidio hace un montón de años algo así como “Nitimur in vetitum semper cupisque negata” que quiere decir, más o menos; lancémonos a lo prohibido, deseamos lo que se nos niega. Así que vamos a ver si se nos ocurren maldades a las que lanzarnos.

Vamos a abrir, indolentes y despechados las cárceles en las que encerramos sentimientos, pasiones, amistades y fidelidades. Esas cárceles, en las que en ocasiones entramos voluntariamente, o no, y nos abocan a ser muertos en vida. Hagamos lo que nos de la gana, lo que nos apetezca, sin aprobaciones ni decretos. Sin prerrogativas ni leyes. Sin entradas ni salidas. Sin consentimentos ni normas. Sin pedir la venia. Toquémosle, con una sonrisa, el culo al vecin@. A la vida

Robemos, sin pena, las llaves que cierran los árboles inquebrantables de falsos amigos que pronuncian mentiras. Luego tiremos las llaves. Que no nos importe, ni nos de pudor, envolver en un suspiro deseos ajenos para con otras risas decorar nuestros rostros de triunfo.

Vamos a romper el papel de regalo que envuelve el universo, y vamos a disfrutar plenamente de todo lo que ofrece. Escupamos en la cara a la vida, sobretodo a ese tipo de vida que pasa por la calle con el semblante de un comercial que pretende vendernos un producto que no nos interés.

Vamos a ser desobedientes de mentiras y vergüenzas. De ingratitudes y falsas apariencias. Del jefe despechado. Del politico corrupto. De dioses enfadados.

Y puestos en el disfraz de ladrón; vamos a robar todos los meses de abril y guardarlo en nuestro saco de cosas robadas al mistral del noroeste. Las armas a los generales. La comida al que le sobra. Las sombras de tu cama.

Sigamos robando, y hurtémosle con astucia; la chispa de fuego que Prometeo no nos regaló y tomemos así las riendas de nuestro propio destino.

Pesquemos, sin permiso ni autorización lunas de madrugada, riámonos del sol del amanecer, enredémonos a destiempo y sin horas en cabellos ajenos de mujer enamorada, robemos zarcillos a zingaras para regalarlos a quien deseemos. Vivamos sin permiso ni excusas, sin decoro ni vergüenza.

jueves, 2 de diciembre de 2010

VOZ A LAS PALABRAS.

Hace semanas escribí una entrada con el titulo, “Esto no es una bienvenida”. Es evidente que se trataba, se trata, de un texto cargado de tristeza. –Sobraban los motivos- Como pudisteis observar tod@s l@s que seguís estos textos escritos al viento es el único al que no he contestado vuestros comentarios, seguro que entendéis mi silencio, además hay cosas que se dicen sin sonidos, ni palabras y yo, callándome , sin escribir las digo.
Hace unos días, una persona que lee mis palabras, le ha puesto voz en su blog. A sido Beatriz. Ha puesto con mucho acierto y atino sonido a mis palabras y desde aquí os invito a escucharlas.

Gracias Beatriz. Aquí siguen mis letras, -espero que te sigan pareciendo poesía,- ojalá allí siga tu voz, ojala vuelvas a enriquecer alguno de mis textos.
Hace semanas escribí una entrada con el titulo, “Esto no es una bienvenida”. Es evidente que se trataba, se trata, de un texto cargado de tristeza. –Sobraban los motivos- Como pudisteis observar tod@s l@s que seguís estos textos escritos al viento es el único al que no he contestado vuestros comentarios, seguro que entendéis mi silencio, además hay cosas que se dicen sin sonidos, ni palabras y yo, callándome , sin escribir las digo.
Hace unos días, una persona que lee mis palabras, le ha puesto voz en su blog. A sido Beatriz. Ha puesto con mucho acierto y atino sonido a mis palabras y desde aquí os invito a escucharlas.

Gracias Beatriz. Aquí siguen mis letras, -espero que te sigan pareciendo poesía,- ojalá allí siga tu voz, ojala vuelvas a enriquecer alguno de mis textos.

http://beatrizsalas10.blogspot.com/2010/11/esto-no-es-una-bienvenida-carlos.html