En ocasiones no somos más que lo que nunca hemos prometido, o que las promesas incumplidas. Incluso las incumplidas a nosotros mismos. O somos tan verdad como los compromisos cumplidos, aún a desgana, aún a contrapelo, aún con dificultad
Y promesas nos quedan a todos por cumplir. No sólo la de ir al gimnasio a partir del día 8 de enero o adelgazar un poco. Promesas como las de no mirar a otro lado, de no girar la cabeza hacia los carruseles de colores brillantes cuando al otro lado vence el gris por goleada al arco iris. No girar la cabeza ante las injusticias. Ni ante las enormes y sobrecogedoras como las últimas desagradables sorpresas que, la ya hastiada, madre tierra nos ha brindado en Chile en Haití, o el hambre y miseria que azota a millones de personas en muchísimos lugares del planeta. -Esas son tan desmesuradas que por desgracia poco podemos hacer.- Sino no girar la mirada ante las pequeñas injusticias que todos cada día vemos en nuestros trabajos, en la calle, en casas…. En fin en la vida cotidiana.
Aún así siempre se puede hacer algo. Todos tenemos nuestros problemas y dependiendo de donde naciste, de cuando, si en sabanas de seda o en un sucio trapo de miseria, incluso si el destino, los dioses o la biología genética te han dotado de belleza e inteligencia o de todo lo contrario, tendrás unos u otros problemas y con ellos deberás de bregar. Pero tengo la impresión de que la mayoría de los que vivimos en este aquí y ahora, en este pedacito de occidente deberíamos de hacernos la promesa de intentar que nuestro bienestar se esparza como una mancha de aceite hacia otros lugares. La obligación de devolver un poco todo lo agradable y positivo que tenemos el placer de disfrutar. Devolver algo al mundo, cada uno a su manera, cada uno en su posibilidad….
Me han hecho la oferta de ir a Haití a hacer fotos de lo que allí pasa e intentar conseguir fondos para llevar el máximo de todo aquello que necesitan. Desgraciadamente, y por motivos personales que ni importan ni contaré aquí ni ahora, no podré ir. Otra vez será (aunque me gustaría que no hubiese otra vez, se que la habrá…) En otras ocasiones si que he ido a otros lugares a llevar aquello que nos sobra y que a ellos les falta. A fotografiar todo aquello, para intentar que dejemos de mirar a otro lado, siquiera un ratito, siquiera un instante. Lo cierto es que mi mochila de todas partes siempre ha vuelto más llena de lo que se fue. Aquí os dejo unas fotos, casi todo esto está más o menos a 29º49’159’’Norte 006º10’273’’Oeste. Vamos a pocos minutos de tu corazón.
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